El mate ayuda a aliviar el Parkinson

Origen del Mate Argentino

Estudios científicos han comprobado a lo largo de los años que las propiedades beneficiosas de la yerba mate contribuyen a reducir el impacto de esta enfermedad. 

El Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo que afecta al sistema nervioso de forma progresiva y crónica. Entre otras cosas, su avance deteriora la habilidad cognitiva de quienes lo padecen, influyendo en la capacidad de expresión y de movimiento.

Quienes viven esta enfermedad en carne propia o quienes la sienten de cerca por tener amistades o familiares con dicho trastorno, saben lo difícil que es el poder llevar una vida con normalidad.

La enfermedad del Parkinson es una de las más prevalentes y si bien no tiene cura, existen medicamentos que contribuyen a controlar los síntomas. Pero, ¿Qué sucede si es la misma Ciencia quien comprueba que hay un aporte natural que ayuda a apaciguar su desarrollo?

Frente a esta patología, el consumo de yerba mate se presenta como una alternativa natural y saludable para acompañar los procesos de alivio del Parkinson. La popular infusión sudamericana no sería un remplazo de un eficaz fármaco sino un complemento positivo. 

Los diversos estudios científicos han comprobado que la yerba mate puede tener un papel protector potencial en el desarrollo de la EP. Algo que no suele suceder con otro tipo de infusiones.

Cabe destacar, que este rol protector es mas efectivo si se bebe la infusión con mate y bombilla como suele hacerse popularmente que en forma de té u otra forma posible de consumir la yerba mate.

Una vez más, la Ciencia y sus investigadores y científicos protagonistas destacan el impacto positivo de beber la infusión de la yerba mate y sus propiedades saludables para el cuerpo y la mente. 

Origen del Mate Argentino

El mate y el Parkinson, con mirada científica

En 2015, una investigación poblacional dirigida por la neuróloga argentina, Emilia Gatto, advirtió sobre la relación estadística inversa entre el consumo de mate y el desarrollo de la enfermedad en cuestión. 

Tal estudio fue impulsor de investigaciones en el campo de la biología celular y molecular con el propósito de poner a prueba dicha relación y poder argumentar sus mecanismos.

Del mismo modo, un trabajo realizado por investigadores de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) pudo reforzar la hipótesis respecto al efecto preventivo del mate sobre el desarrollo del Parkinson. 

El estudio dirigido por el investigador, Juan Ferrario, pudo demostrar la propiedad de la yerba mate de prolongar la vida de las neuronas dopaminérgicas en cultivo.

“Las neuronas dopaminérgicas, relacionadas con control de la locomoción, además de ser las primeras en verse afectadas en los pacientes con Parkinson, son también las que mueren con mayor rapidez en las condiciones de cultivo que nosotros realizamos –entre los 10 y los 15 días-, justamente, por ser más proclives a sufrir daño celular”, explicó Ferrario. 

Al testear el efecto de administrar un extracto de yerba mate sobre dicho modelo de neuronas dopaminérgicas en cultivo se detectó que el mate tiene un efecto neuroprotector poderoso incluso mayor al de otros neuroprotectores conocidos como el Trolox.

Una vez caracterizado el extracto de yerba mate y sus efectos sobre las neuronas dopaminérgicas en cultivo, los investigadores estudiaron lo que sucedía al tratarlas con algunos de sus componentes por separado.

Aún de forma separada el efecto protector fue ligeramente más bajo que el del extracto completo, en ambos casos fue más potente que lo que brindan otros compuestos neuroprotectores. 

Si bien las propiedades antioxidantes de la yerba mate hacían esperable esos resultados, lo sorprendente fue observar que ese efecto biológico se debe también a que podría involucrar mecanismos celulares aún por descubrir.

“Aunque resta mucho trabajo por hacer, nuestro trabajo presta por primera vez evidencia sobre el efecto protector que la yerba mate  puede brindar sobre la neuronas dopaminérgicas que se ven afectadas en el desarrollo de la enfermedad de Parkinson”, concluyó el investigador.

La mayor parte del trabajo fue desarrollada en el Laboratorio de Parkinson Experimental del Instituto de Investigaciones Farmacológicas (ININFA) y contó con un subsidio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM). Ambas instituciones de Argentina. 

Fuente: CONICET

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