Cómo reconocer la calidad de la yerba mate

Origen del Mate Argentino

Existen técnicas sencillas que nos ayudan a conocer mejor cómo es la calidad de la yerba mate. Te contamos las claves para elegir la correcta.

Un requisito fundamental que influye a la hora de saber cómo preparar un buen mate y que es necesario tener en cuenta ante la amplia variedad de recetas que ofrecen las marcas en el mercado. 

Claro que, en la calidad de la yerba también repercute la zona en la que fue cultivada, los distintos procesos de elaboración, el tiempo de estacionamiento, el tipo envasado, los diferentes cortes de la hoja y la composición específica de cada producción de yerba mate.

Otro factor a considerar, es que cuando hablamos de la calidad de la yerba no sólo tiene que ver con los distintos productos disponibles sino también con el cuidado y el uso que le damos a la yerba mate y cómo podemos aprovechar al máximo su valor. 

La yerba mate tiene su origen en la planta, Ilex Paraguariensis, y está compuesta por cuatro ingredientes básicos que cumplen un papel crucial para que una yerba pueda ser considerada de calidad: hoja gruesa, hoja fina, palo y polvo de hoja. 

La hoja gruesa brinda la ligereza de la cebada y aporta equilibrio ante los granos finos de la hoja. La hoja fina aporta mayor sabor al producto. El palo es un ingrediente vital porque funciona como soporte que contiene al resto de los componentes. Finalmente, el polvo de hoja es fundamental para aportar espumosidad, rendimiento y cuerpo a la infusión.

La forma en la que está hecha una yerba y cómo es su resultado final a partir del aporte que hace cada uno de los elementos que la componen, determina la textura, el sabor y los aromas que se ponen en juego al momento de tomar mate. Y por sobre todo, impacta en cómo termina siendo esa experiencia.al momento de beber la infusión.

Existen certificaciones y normas de calidad que sostienen protocolos esenciales para garantizar los múltiples atributos que posee la yerba mate. No obstante, una manera simple y fácil de apreciar si la calidad de la yerba es buena o mala es a través del uso de nuestros cinco sentidos. 

Apariencia

Ni bien se la observa, la yerba debe tener un color verde seco con tenues reflejos amarillentos y procurar una armonía entre las hojas gruesas y finas molidas, palos enteros y el polvo de hoja. Si el color es verde intenso o amarronado puede indicar que hubo fallas en las etapas de procesamiento de la yerba como el Zapecado y secado.

Además, si el color es blanco puede significar que surgió de la molienda de palo en vez de hoja. Tampoco debe tener puntos negros porque implica que no hubo un adecuado proceso de elaboración. En definitiva, la yerba debe estar libre de colorantes y de cualquier materia extraña.

Textura y consistencia

La sensación táctil es otro aspecto que puede decirnos mucho sobre cómo es la yerba. La solidez que debería tener es de una hoja bien seca; y que al ser apretadas con las manos, pueda percibirse un crujido sutil y ver que se desprende en ese acto una pequeña cantidad de polvo de hoja. Se trata de un paso vital porque indica que tuvo un correspondiente proceso de secado y estacionado.

Aroma

La esencia de una yerba ideal siempre tiene que sentirse fresca, seca y  con un dejo tostado al olfato.

Es preciso tener en cuenta si la fragancia es demasiado profunda o irradia indicios de humedad, porque encontrar aromas altamente intensos no representa una buena señal de que estamos ante una yerba de calidad.

Sabor

La yerba mate es naturalmente amarga pero debe presentarse de forma fresca y agradable al momento de su degustación. De forma general, su gusto debe ser uniforme y parejo en el paladar. 

Además, el sabor de la yerba está influido por diversos factores como el origen desde su cultivo, hasta cómo influyó en sus procesos de producción y tratamiento específico. 

Derribando mitos sobre el polvo

El polvo de hoja tiene un rol importante para que una yerba sea considerada de calidad y es fundamental en la receta base de cada marca.

En su desempeño, el polvo brinda consistencia y cuerpo a la yerba y al momento de la cebada brinda aroma y espumosidad que hacen al sabor rico final del mate.

Sin embargo, es preciso evitar que el polvo quede asentado en el fondo del recipiente y tape la bombilla; para esto sólo tenemos que ponerlo de cabeza y sacudirlo antes de empezar a cebar. 

La temperatura ideal

Cómo es la presentación de la yerba lo es todo pero sumarle también cómo queda cuando queremos disfrutar de una buena experiencia con nuestro mate, es importante. Porque por más calidad que tenga la yerba si no la tratamos con una temperatura adecuada el sabor final puede estar lejos de lo esperado. 

No se puede preparar el mate con agua fría ya que la yerba no sería posible de ser apreciada al no disolverse. Tampoco con agua extremadamente caliente pues se quemaría.

Entonces, para que los componentes de la yerba tengan una adecuada solubilidad se requiere que el agua esté a una temperatura de 80ºC, sin dejarla en ningún momento que se hierva. 

Finalmente, la calidad de la yerba no sólo está en su origen, elaboración, producción, envasado y aporte único de cada marca sino también en cómo podemos aprovechar sus bondades y el valor nutricional que posee. Además, lograr una experiencia grata y agradable con la infusión.

Así, contemplando las recomendaciones sugeridas por especialistas y amantes del mate con el agregado de llevar adelante su correcta preparación, podemos obtener una infusión revitalizadora, rica y con todas las propiedades que esperamos de un buen mate.

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